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La ruptura sísmica de una vajilla

In-formation, una visión de la naturaleza en el mundo actual de la mano de Natalia Escudero

Teclas de cerámica que simulan un piano, vajilla rompiéndose a través de una pantalla, platos de arcilla y gráficas abstractas son algunos de los elementos -todos cargados de un significado trascendental- que dan lugar una exposición con un componente orgánico muy fuerte: In-formation, creada por Natalia Escudero. Esta es la segunda exposición de ‘Open This End’ (la primera fue Neofossils, obra de Jorge Isla), proyecto impulsado por A3RTE y coordinado por Impact Hub y Enate.

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La artista utiliza información sacada de la tierra y de sismógrafos para componer sus piezas en base a los movimientos sísmicos de Japón, que están siempre in formation (de ahí parte el título de la exposición). Su interés proviene de una estancia allí, donde estudió la historia del fragmento cerámico y se fue alimentando del culto al objeto cotidiano. “En Japón existe esa necesidad de restaurar fruto de la fractura que producen algunos accidentes, que son tan continuos que ellos dejan de verlos como accidentes”, cuenta la creadora.

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En la primera planta del Impact Hub, espacio que recoge la exposición y donde me encuentro, observo un piano intocable compuesto por baldosas de cerámica blancas y negras, creado con la intención de reforzar ese componente sonoro que acompaña cada fractura. Bajando a la bodega se puede notar un ambiente frío, mis pies aprecian un suelo agrietado e inestable y puedo escuchar el eco de los platos -que he visto minutos antes en la pantalla de arriba- rompiéndose en mil pedazos, una experiencia sensorial a través de un audio en 3D. Nos encontramos en una bodega de suelo arcilloso que la propia artista cubrió para el día de la inauguración, 5 de noviembre, en el que la gente iba dejando su huella mientras exploraba la exposición. “Quería que la gente viviera esa experiencia del suelo lo más real posible, con el tiempo se ha ido secando y ahora la experiencia es otra”, revela la artista.

Este proyecto nace de un instante, en el que a una hora y en un lugar determinado una vajilla estalló contra el suelo y produjo en Natalia una fascinación que, por aquel entonces, todavía tenía un significado desconocido. “Yo venía de hacer un proyecto relacionado con la casa de mi abuelo, que quedó abandonada. Al estar trabajando se me cayó parte de esa vajilla al suelo y me llamó la atención -apunta-. Quedó en el suelo una semana, otra semana…Después, hice fotos, lo documenté y empecé a jugar con ello”.

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